Hospital Católico

IDEARIO DEL HOSPITAL CATÓLICO

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 

PRESENTACION

 

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En los evangelios, se presenta a Jesús como el enviado del Padre, para salvar la humanidad. De esta manera Él actúa en favor de las personas, liberándolas de todas las ataduras o esclavitudes, consecuencia del pecado. Para realizar su misión salvadora, Jesús se dedica a dos cosas: Enseñar y curar.

 

ENSEÑAR: Anunciar la Buena Nueva de la salvación es tarea primordial de Jesús. Iba de aldea en aldea, de pueblo en pueblo, predicando la Buena Noticia. Él es el Maestro que “enseña con autoridad”.

 

“Al ver Jesús el gentío subió a la montaña, se sentó y se le acercaron sus discípulos. Él tomó la palabra y se puso a enseñarles” (Mt. 5,1-2).

 

“Otra vez empezó a enseñar junto al lago. Se reunió un gentío tan enorme que él se subió en una barca, dentro del lago; la gente toda estaba vuelta hacia el lago, en la playa. Se puso a enseñarles muchas cosas en parábolas” (Mc. 4,1-2).

 

CURAR: Una gran parte de la obra de Jesús fue la curación de los enfermos y endemoniados, como signo de su misión liberadora. En los evangelios encontramos la narración de muchos milagros que en San Juan le llaman “señales”. Cura a un ciego (Mc. 8,22-26), a un niño epiléptico (Mc. 9,14-27), limpia a un leproso (Lc. 5,12-16), a un paralítico (Lc. 5,17-26). Dos milagros en uno: curación de la hija de Jairo y la mujer hemorroisa (Mc. 5,21-43). En fin, el ministerio curativo de Jesús es muy abundante según los relatos de los cuatro evangelistas.

Hay algo muy importante en ese “ministerio curativo de Jesús”. Su acción sanadora, es  integral. Va dirigida a la persona en su integralidad, se preocupa por su cuerpo y por su espíritu. Es evidente en los evangelios, que Jesús empezaba curando el alma y después curaba el cuerpo. Curación de un paralítico (Lc. 5,17-26) “Tus pecados están perdonados… Ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa”.

 

Jesús cura-sana-salva a toda la persona. Jesús no cura solo la enfermedad física, ofrece en la curación corporal la sanación interior de la persona; la libera de la culpa y la reconcilia con Dios (Mc. 2,5); la abre al mensaje de la Buena Nueva (Mc. 7,34); la ayuda a reconocer las causas del mal (Jn. 5,14); le devuelve la paz y la salvación total de parte de Dios (Jn. 5,14). Él nos enseña la relación que debemos establecer con el prójimo que sufre en la parábola del “buen samaritano” (Lc. 10, 29-37).

 

Su estilo es la misericordia. La sanación que Jesús promueve nace del amor, de compasión, de la preocupación verdadera por el sufrimiento de la persona y el deseo de liberarla. Este amor sanador de Jesús está hecho de cercanía, solicitud, tacto cariñoso, estima del enfermo, respeto a su propia capacidad de curación. Cuando Jesús se detiene ante los enfermos para perdonar, curar sus males, imponer sus manos, devolverlos a la convivencia, les está mostrando que son dignos de ser amados.

 

La Iglesia, continúa la misión de Cristo. Ella tiene la tarea de enseñar y de sanar o curar. Evangelizar sigue siendo “tarea esencial de la Iglesia”. El Santo Padre Benedicto XVI, en la Exhortación fruto del Sínodo de la Palabra nos dice: “Puesto que todo el Pueblo de Dios es un pueblo ‘enviado’, el Sínodo ha reiterado que ‘la misión de anunciar la Palabra de Dios es un cometido de todos los discípulos de Jesucristo, como consecuencia de su bautismo’” (Verbum Domini 94).

 

En su encíclica programática, (Deus Caritas est = Dios es amor) el Santo Padre Benedicto XVI, en la primera parte, expone “algunos puntos esenciales sobre el amor que Dios, de manera misteriosa y gratuita, ofrece al hombre”. La segunda parte, “es de una índole más concreta, pues trata de cómo cumplir de manera eclesial, el mandamiento del amor al prójimo” (cf. DCE 1). Esta segunda parte de la encíclica trata precisamente de “la actividad caritativa de la Iglesia”. En efecto, las múltiples y variadas obras asistenciales y de promoción, que la Iglesia lleva a cabo, no son otra cosa que, la puesta en práctica del mandamiento del amor.  “La Iglesia nunca puede sentirse dispensada del ejercicio de la caridad como actividad organizada de los creyentes y, por otro lado, nunca habrá situaciones en las que no haga falta la caridad de cada cristiano individualmente, porque el hombre, más allá de la justicia, tiene y tendrá siempre necesidad de amor” (DCE 29).

 

La pastoral de la salud, está comprendida en esa gama amplia de actividades caritativas de la Iglesia. Está fundamentada en el ministerio curativo de Jesucristo y se ejerce de acuerdo a los principios del respeto a la dignidad de la persona. De ahí que hablamos hoy de “la humanización de la salud”.

 

“La Iglesia ha hecho una opción por la vida”. Esta opción determina toda la existencia de las personas y la concepción que tengamos de los seres humanos. De ahí que, desde nuestra fe, concebimos al enfermo como otro Cristo: “… estuve enfermo y me visitaron” (Mt. 25,36)“…Cada vez que lo hicieron con uno de estos hermanos míos tan pequeños, lo hicieron conmigo” (Mt. 25,40). En este sentido el documento de Aparecida nos dice que los enfermos son “verdaderas catedrales del encuentro con el Señor Jesús” (DA 417).

 

 

“La pastoral de la salud es la respuesta a los grandes interrogantes de la vida, como son el sufrimiento y la muerte, a la luz de la muerte y resurrección del Señor” (DA 417).

 

 Nuestro servicio de salud, pretende ser parte de esa respuesta, en favor de un pueblo empobrecido, donde la deficiencia del servicio público se une al inalcanzable y lucrativo mercado de la medicina privada.

 

El “IDEARIO” que tengo el gusto de presentar, pretende desglosar y aplicar estos elementos a la vida y funcionamiento del Hospital Católico Sagrado Corazón de Jesús. Se trata también de una MÍSTICA que debe sentirse y verse en el diario vivir de la institución. Esto será posible, cuando todo el personal médico, paramédico, administrativo y de apoyo, asuma ese ideal. Solamente así, los usuarios, aquellas personas a quienes les servimos y la comunidad en general, podrán establecer la diferencia.

 

Debe quedar bien claro que el Hospital es una institución de la Iglesia Católica, y que se rige según el Magisterio de la Iglesia Católica y sus enseñanzas sobre el respeto a la Dignidad de la persona humana y la inviolabilidad de la vida. El servicio de salud que ofrecemos, debe ser un servicio integral, que desde el amor cristiano, se atienda a las personas en su integralidad, cuerpo y espíritu.

 

 

Mons. Francisco Ozoria Acosta

Obispo de la Diócesis de San Pedro de Macorís.

 

1- INTRODUCCION

 

Ante la instrumentalización y despersonificación en el campo de la salud,  la humanización y la evangelización es nuestro compromiso como cristianos y como Institución Católica, pues tenemos la responsabilidad de luchar por la dignidad de la persona  humana, la defensa de la vida y de colaborar en el establecimiento del Reino de Dios Amor, expresando así nuestra Fe, nuestra Esperanza y nuestra Caridad,  preocupados por servir a todos los seres humanos en su integridad.

 

La mística y la filosofía que estamos llamados a vivir se inspira en Jesús Buen Pastor “quien pasó por el mundo haciendo el bien y sanando a todos” y en nuestra Madre María, solicita ante el dolor humano.

 

Nos identifica un logotipo

 

 

 

Expresa la comunión de la Iglesia Diocesana en el servicio integral al enfermo,  guiados por  nuestro Obispo y pastor, para promover vida y salud a ejemplo de Jesús el Buen Samaritano.

 

El compromiso de hacerlo vida es de todos y de cada una de las personas que participamos de esta misión.

 

 

II.- ANTECEDENTES HISTÓRICOS

 

Mons. Francisco Ozoria Acosta, Obispo de la Diócesis de San Pedro de Macorís  en cumplimiento de su misión: velar por los más débiles y necesitados; y como parte de su acción pastoral, ha desarrollado con especial dedicación el proyecto de rehabilitación del Hospital Católico Sagrado Corazón de Jesús.

 

Dicho proyecto se inició en el año 2002 con el apoyo económico del Gobierno Español  a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), estando al frente de la obra el P. Christopher Hartley hasta el mes de Noviembre del 2006.

 

Nuestro buen Dios en su providencia fue asociando a más personas e Instituciones a su plan redentor. Y así, en la madrugada del 28 de  diciembre del año 2004  llegan a este Hospital las Hermanas  Georgina de León Vega (Superiora Local), Rebeca Cervantes Arreola, Ma. Guadalupe Paz Calvillo, Elvia Bermudez Pedraza y Ana Lilia Salinas Castañón, miembros del Instituto Misioneras Marianas, acompañadas de la Madre Ma. De Jesús Caldera Victorio, Superiora General y Madre  Gloria Chávez López Superiora Delegacional.  Es un Instituto de origen mexicano que ha sido invitado por el Excmo. Sr. Obispo Monseñor Francisco Ozoria para colaborar en este proyecto en su diócesis.

 

Monseñor Francisco Ozoria contando con un grupo de personas entusiastas y emprendedoras decidió que el Hospital abriera sus puertas al público el 11 de   julio  del 2005,  en el área  de  Ginecología, Pediatría y Medicina Familiar, Odontología, servicio de Rayos x, Sonografía, Laboratorio de análisis clínicos y una farmacia externa, en horario matutino de 8:00 a 13:00 hrs.,  durante este tiempo, se ha incrementado el número de médicos en los diferentes servicios.

 

Desde la apertura del Hospital hasta el mes de mayo del 2007 estuvo como Director Médico el Dr. Melitón de la Cruz.

 

En el mes de mayo del 2007, Mons.  Francisco Ozoria, Obispo de la Diócesis de San Pedro de Macorís convocó a una reunión a algunas personas miembros de la Asociación de Médicos católicos y de otras áreas y servicios apostólicos. Con la finalidad de dar a conocer la situación del Hospital Católico Sagrado Corazón de Jesús y proponer la integración de un consejo directivo y un consejo administrativo del hospital, para apoyar el desempeño de la Institución. Obteniendo una respuesta generosa de parte de los convocados se inicia la reestructuración organizativa, asumiendo cada uno de los miembros diferentes tareas.

 

Al retirarse el Padre Cristopher asumen la Dirección General del Hospital y de la Escuela de Enfermería las Hermanas Misioneras Marianas.

 

Después del Dr. Melitón de la Cruz, la Dra. María Celeste Amparo Rivera fue nombrada como director médico y el  Sr. Milton F. Rodríguez T. se responsabilizó de la administración.

 

A la Dra. Amparo la sucede en la dirección la Dra. Audrey Reynoso Vargas hasta nuestros días.

 

 

III. DEFINICIÓN DEL HOSPITAL CATÓLICO

 

Es un centro  Diocesano de Salud y  un espacio propicio para la evangelización,  donde se acoge y se sirve a cada enfermo y a la familia con la clara conciencia de que somos defensores de la vida humana y  continuadores de la misión de Cristo.

 

 

IV. FILOSOFÍA, MISIÓN, VISIÓN

 

Filosofía

Somos una Institución Católica,  defendemos, protegemos y promovemos la vida brindando atención integral a cada persona y a la sociedad a través de los servicios de salud, con calidad humana y profesionalidad, basados en los valores de  Fe, Esperanza, Caridad, respeto, integridad, excelencia en el servicio, y bajo las directrices del magisterio de la Iglesia en los campos de la medicina y la bioética.

 

Misión

Evangelizar a través del servicio, expresando la caridad y el amor de Dios, promoviendo el ministerio curativo de Cristo en beneficio de todos  y con especial preferencia por los más necesitados.

 

Visión

Realizar la acción Salvífica de Cristo a través del servicio humanizado, equitativo y solidario, transfigurando el sufrimiento en camino de redención.

 

 

V.    VALORES

 

Fe

El Hospital católico ha surgido como expresión de nuestra fe en Jesucristo, El es principio y fin de nuestra acción apostólica, por eso lo que realizamos solo en El tiene su fundamento. Somos impulsados por la fe: “Sin Él nada podemos”. “Es imposible un hospital católico sin fe”.  Por la fe somos capaces de descubrir en cada enfermo el rostro  de Cristo y mostrar a Cristo al enfermo.

 

Esperanza:

Por la virtud de la esperanza es que entendemos el valor inigualable de la vida humana y la tratamos con dignidad, la defendemos, la cuidamos y la sanamos. Por ello podemos dar sentido al dolor, a la enfermedad, al sufrimiento a los problemas de  cada día y  entendemos la  muerte física como paso hacia la vida eterna.

 

Caridad:

La esperanza, nacida de la fe, nos conduce a su fin último: el amor, que se traduce en obras de misericordia y de compasión, en  atención preferencial al más pobre, sabiendo que es  Dios mismo a quien servimos.

 

Catolicidad:

El Hospital Católico Sagrado Corazón de Jesús, se rige en cuanto a su filosofía, misión y visión,  por  la doctrina  de la Iglesia católica, pero en la atención no hace distinción alguna de religión o culto.

 

 

Respeto a la Dignidad de la persona.

Por haber sido creado a imagen y semejanza  de Dios,  el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo sino alguien, de aquí la importancia de que sea tratada como se merece; con dignidad.

 

Por tanto, la persona aunque débil, enferma, discapacitada o moribunda tiene siempre los mismos derechos, y el respeto ha de guiar todos nuestros actos, normas y procedimientos en su favor sin importar, genero, raza, color, religión, nacionalidad ó posición socioeconómica.

 

 

Defensa de la vida:

Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho a la vida, aunque ésta se encuentre débil e indefensa, porque la vida humana es un don de Dios y ha de ser valorada, respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción hasta su muerte natural.

 

Integridad:

Coherencia entre la fe católica que profesamos y las diferentes formas  en la que ésta fe se concretiza  en nuestro trabajo diario. Por esta integridad nos preocupamos de la curación espiritual y corporal del enfermo y de su familia.

 

Compasión:

“Padecer unidos”,  esto es, acoger  la necesidad de  la otra persona, compartir las inquietudes del prójimo, mostrando especial interés, cuidado y amor.

 

Centralidad del enfermo:

Creer en la persona afectada individualmente por la enfermedad  y acogerle  como protagonista de  su proceso curativo, respetando sus propios derechos; sin olvidar que “El corazón de los hospitales católicos es Cristo presente en el enfermo”, “verdadera catedral de encuentro con el Señor Jesús”.

 

 

Excelencia en el servicio:

La formación y la capacitación permanente constituyen para nosotros un compromiso cristiano para poner nuestros mejores esfuerzos al servicio de los enfermos, como una forma de demostrar que siempre se puede hacer más y se puede hacer mejor.

 

La vida y la salud física son bienes preciosos que Dios nos ha confiado,  por eso debemos cuidar de ellos teniendo en cuenta las necesidades de los demás y el bien común.

 

 

VI. PRINCIPIOS GENERALES

 

  1. Somos una Institución Católica y nos apegamos a los principios doctrinales de la Iglesia en lo referente  al derecho a la vida, a la salud y al valor del sufrimiento humano. Nuestra condición de  cristiano católico, nos orienta a estar abiertos a todo el que sufre o ha perdido la salud y a ser solícitos y generosos en el servicio.
  2. Reconocemos que el Hospital es un espacio  propicio para la evangelización y humanización de los servicios de salud.
  3. Por ser la persona nuestra razón de ser, tenemos el deber de ayudarla a recuperar la salud e integrarla a la familia y a la sociedad a la mayor brevedad posible y en las mejores condiciones.
  4. Asumimos el compromiso de salvaguardar, recuperar y mejorar el estado de salud de las personas, sirviendo a la vida en su totalidad.
  5. Acogemos y respetamos al enfermo y a su familia dándole información oportuna, adecuada y confidencial con respecto a su estado de salud, evolución y tratamiento.
  6. Participamos de los planes,  programas, estrategias y normas del ministerio  de Salud Pública y Asistencia Social, sin comprometer nuestra convicción de  respeto a la dignidad de la persona y a la defensa de la vida de acuerdo a nuestros principios.
  7. Consideramos que todo el personal que labora en la Institución juega un papel muy importante en el diagnóstico, tratamiento y pronta recuperación del enfermo; y que el trabajo de equipo, ayuda a ofrecer un servicio de alta calidad humana y profesional.
  8. Reconocemos que toda persona que labora en esta Institución, participa como parte activa del equipo interdisciplinario de salud, pero cada una con funciones bien definidas.

 

VII. PRINCIPIOS DE AUTORIDAD

 

  1. Este Hospital, pertenece a la Iglesia Católica, la máxima autoridad  es  el   Obispo y Pastor de la Diócesis de San Pedro de Macorís y se rige por las disposiciones del derecho propio, como institución de la iglesia católica.
  2. El Hospital funciona con un Consejo  Directivo y un Consejo Administrativo.
  3. Al Consejo Directivo le  compete, dirigir, velar, promover y evaluar  la fidelidad al ideario, las propuestas hospitalarias, las políticas de la Institución  y los procesos técnicos y administrativos.
  4. Al Consejo Administrativo le corresponde  la  puesta en marcha de los planes y programas en fidelidad al ideario y cumplir con la responsabilidad de sus propias funciones, guiado por las orientaciones del Consejo Directivo.

 

 

 

VIII.  CRITERIOS DE ACCION DEL HOSPITAL CATOLICO SAGRADO               CORAZON DE JESUS

 

  1. Ofrecemos atención integral  proporcionando alivio y bienestar a los enfermos, mediante la aplicación de métodos, técnicas y procedimientos terapéuticos adecuados.
  2. Ofrecemos asistencia espiritual mediante los sacramentos y la oración como fuente de vida y salud. Hacemos oración al comenzar cada tanda de trabajo, adoración al santísimo una vez a la semana, así como la celebración de la eucaristía al menos una vez a la semana.
  3. Brindamos acompañamiento pastoral a los enfermos acogiendo con compasión y misericordia las situaciones de dolor y de sufrimiento, poniendo especial atención a su estado emocional y orientándolos para que descubran el valor redentor de sus sufrimientos.
  4. Nos comprometemos con el enfermo  y la familia a educarlos mediante la orientación e información adecuadas a su estado, evolución,  tratamiento y  expectativas de recuperación para que pueda reincorporarse a una vida útil.
  5. Promovemos la salud preventiva mediante orientación, educación personal y comunitaria.
  6. Ofrecemos servicios de salud con personal profesional y medios de diagnóstico  adecuados.
  7. Generamos acciones de vida y de salud.

 

 

 

1X. COMPROMISOS

 

Nos comprometemos a:

v  Evangelizar  con el testimonio y la palabra.

v  Respetar la integridad de la persona y defender  la vida.

v  Brindar atención humana y solícita al usuario.

v  Evitar procedimientos clínicos que estén en contra  de la dignidad de la persona tales como el aborto, procedimientos de esterilización, promoción de métodos anticonceptivos artificiales.

v  Brindar atención médica y cuidados de enfermería con profesionalidad a todo el que solicite  los servicios que ofrece el hospital.

v  Tener siempre presentes los principios morales y doctrinales en lo referente a la vida, la salud, y el sufrimiento.

v  Mantener relaciones cordiales y trato respetuoso con todo el personal.

v  Seleccionar  el personal conforme a los principios y criterios de la Institución.

v  Promover la formación del personal en forma integral.

v  Ser fieles a la filosofía y principios del hospital.

 

 

X. AGENTES DE SALUD EN NUESTRA INSTITUCIÓN

 

DIRECTIVOS

 

Los directivos y encargados de los diferentes servicios, fieles al Ideario y al Obispo de esta diócesis, son los responsables de dirigir, impulsar y orientar la actividad hospitalaria del centro que se les ha confiado para hacer visible el amor de Dios en Cristo y convertir el hospital en un centro de evangelización.

 

Fines primordiales.

  1. Velar para que todo el personal que labora en la Institución desempeñe con amor la misión de aliviar el dolor.
  2. Velar por la atención integral, humana y evangelizadora tanto del enfermo como de la familia.
  3. Promover  el trabajo de equipo y la participación de todo el personal.
  4. Promover, defender y custodiar  la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural, evitando cualquier tratamiento contrario a la ley natural, moral y de la Iglesia Católica.
  5. Ejercer su servicio de autoridad, con  caridad, firmeza y prudencia en la toma de decisiones.
  6. Velar por la formación y capacitación  humana, técnica, profesional y espiritual de todo el personal   que labora en la Institución.
  7. Velar por la imagen del Hospital desde una visión cristiana–católica.
  8. Organizar y dinamizar la Pastoral de la Salud con la participación e integración de los laicos.
  9. Coordinar al voluntariado para que sus acciones sean conformes a los principios del hospital.
  10. Trabajar por el verdadero progreso de la Institución en los diferentes servicios.

 

PERSONAL MÉDICO Y DEMÁS PROFESIONALES DE LA SALUD.

 

El médico que labora en esta Institución es un profesional certificado, con bases y principios morales, éticos y cristianos que elige libre y prioritariamente estar al servicio vigilante y solicito de la sacralidad de la vida (CAS 43)

 

Y se compromete a:

  1. Ejercer su profesión a favor y en defensa del valor sagrado de la vida humana, evitando el uso y abuso de la tecnología, aplicada a procedimientos terapéuticos inútiles y/o mutilantes.
  2. Respetar la integridad de la persona, sin lesionar sus derechos porque ha sido creada a imagen y semejanza de Dios, El  único Señor de la vida. (CAS 43).
  3. Promover y custodiar la vida de los enfermos aún en el momento de la muerte, ofreciéndole la asistencia adecuada.
  4. Prevenir y promover la salud, tanto en el centro como en la comunidad.
  5. Convertir cada caso clínico individual, en un encuentro verdaderamente  humano brindándole confianza y acogida.
  6. No lucrarse con la salud  de los enfermos.
  7. Orientar a los usuarios para que encuentren los medios que faciliten su pronta recuperación.

 

 

PERSONAL DE ENFERMERÍA

 

   La enfermera o enfermero que labora en esta Institución es un profesional con principios éticos y cristianos al servicio de la vida en sus diferentes  etapas y se compromete a:

     

  1. Promover y custodiar la vida de los enfermos.
  2. Evangelizar con su presencia, palabra y servicio a los enfermos y a sus familiares.
  3. Velar para que todos los enfermos sean atendidos integralmente.
  4. Brindar trato digno y solícito a todos sin distinción de raza, credo y condición social.
  5. Orar por las necesidades materiales y espirituales de los enfermos  confiados a su cuidado.
  6. Ser responsables  del buen uso y cuidado  del  equipo de trabajo, material e insumos.
  7. Dar ejemplo de puntualidad, limpieza, orden y buena presentación.
  8. Mantenerse en actualización continúa en el servicio al enfermo  en todas las áreas relacionadas.
  9. Brindar esmerada atención en el cuidado  a los enfermos en estado crítico o fase terminal.
  10. Identificar las necesidades básicas del enfermo para poder establecer su plan de cuidado.
  11. Trabajar por el verdadero progreso de la Institución.

 

 

PERSONAL DE APOYO

 

Es el personal que auxilia en los diferentes servicios con el fin de brindar la mejor atención tanto al enfermo como a la familia.

 

 Y se compromete a:

  1. Capacitarse para desempeñar las funciones propias de su área.
  2. Realizar su trabajo con espíritu de servicio, responsabilidad, alegría y creatividad.
  3. Ser discretos y fieles en el cumplimiento de sus deberes.
  4. Colaborar en la creación de un ambiente sano en todos los sentidos.
  5. Poseer actitud de respeto y apertura para con  los demás miembros de la institución.
  6. Evangelizar con su palabra y testimonio de vida.

 

 

EL VOLUNTARIADO.

 

Los grupos de voluntarios  expresan la vitalidad  y el espíritu de servicio  del pueblo de Dios,  son manifestación concreta del amor de Dios.

 

En su práctica de servicio y de  solidaridad, destaca el valor de la gratuidad; la atención  al otro es un gesto de amor y de caridad que lleva al cristiano a actuar a favor del prójimo, por eso se compromete a:

 

a)      Hacer presente el amor  y la solidaridad de Jesús  a toda la comunidad cristiana.

b)     Promover la cultura de la vida con su actitud de amor y servicio incondicional.

c)      Realizar promoción de la salud y prevención de enfermedades.

d)     Acompañar al enfermo y a la familia mediante un dialogo respetuoso, presencia cercana y oración constante.

e)      Ejercer la caridad, especialmente para con los más débiles y  abandonados.

f)       Fomentar el espíritu de colaboración  incluso entre los mismos enfermos.

 

 

DESTINATARIOS

 

LOS ENFERMOS

“Son personas activas y responsables de la obra de evangelización y salvación”.

 

  El enfermo es la persona a quien debemos brindar sincera a cogida, compresión, ternura y respeto,  es la razón de ser de nuestra Institución;  en él reconocemos  la persona de Cristo.

 

Salvaguardar, recuperar y mejorar el estado de salud  del enfermo que sufre  con un acercamiento profundamente humano  es  nuestro compromiso.

 

El enfermo esta llamado  con   nuestra colaboración a:

a)      Dejarse acompañar en su proceso de salud-enfermedad para poder asumir con sentido redentor su sufrimiento.

b)     Unir sus sufrimientos a los de Cristo para colaborar a la redención de la humanidad.

c)      Aceptar ser evangelizado para convertirse en agente evangelizador.

d)     Mantener viva su esperanza en Cristo resucitado.

e)      Mantenerse informado y decidir libremente sobre su tratamiento  siempre y cuando no atente contra su vida.

 

 

LA FAMILIA DEL ENFERMO

 

La familia juega un papel muy importante en la pronta recuperación del enfermo. Los agentes de salud requieren de su cooperación para permanecer al lado del enfermo durante su estancia en el hospital, acompañándolo y asistiéndole en sus necesidades.

 

La familia debe.

  1. Conocer la Misión del Hospital y los servicios que se ofrecen,  así como algunas normas relacionadas con la atención de sus enfermos.
  2. Conocer los procedimientos que se vayan a realizar y dar su autorización en caso necesario.
  3. Crear un ambiente de cercanía, confianza y respeto  con el personal que les atiende.
  4. Tener presente que el personal que les atiende es un equipo integrado por diferentes profesionales que colaboran en el proceso de  curación y cuidados de sus enfermos.
  5. Orar por la salud de sus enfermos y de todos los enfermos del hospital.
  6. Está llamada a ser una comunidad de salud, a educar para vivir en salud, promover la salud de sus miembros y de su entorno.

 

 

“La vida humana debe ser valorada, respetada y protegida de manera absoluta”

      

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